jueves, 21 de julio de 2011

Hado Encontrado

Ayer me porté mal, y hoy en la mañana también, creía que había hecho todo lo posible por ser como cuando era pequeño, donde tenía un alma pura, brillante y sin pecado. Donde la inocencia brillaba no sólo en mis ojos, sino también en mi rostro, en cada sonrisa tímida de asombros de lo que era la vida que apenas comenzaba. De pequeño también solía acostumbrar que siempre que me caía me levantaba, con mi sonrisa y mirada traviesa que me caracterizaban, y más tarde mi pensamiento duradero hasta tarde-noche donde reflexionaba todo lo que había hecho y sentía todo lo que había desecho, pero en ese lugar que aún sigo percibiendo, donde hay una fuerza apuntando, a cada segundo de lo que hago, pero donde vislumbro un lugar más espacioso que no acabaría de observar jamás, tan lleno de tesoros, de mis tesoros que me ha concedido el Universo, del cofre que talvez sea yo.
De mi mente llena de almacenes y de inventarios.
Poco a poco fui creciendo, tanto cuerpo como mente se fueron desarrollando, pero talvez sin darme cuenta mi alma se fue ensuciando. La mirada que antes brillaba se fue opacando, pero seguía con ese destello de mi alma innata que Dios me había dado, y que ahora estaba cubierto de pecados.
Desde mi parecer todas las personas tienen una esencia impecable, tan noble y bondadosa que cada una conforma el haz de luz del cielo que percibimos desde la Tierra. Pero se opaca, se opaca tanto, al enrollarnos con vendas de perversión. Muchos ya nos dan por momificados, pero aún en la noche, por muy dentro, el cadáver que dicen que ya somos sigue brillando.
Me he perdido, en una inmensa oscuridad, a pesar de que voy acompañado, también he preferido la maldad, aunque Dios alumbre mi camino vuelvo a tropezar, y caigo de nuevo en un abismo que me envuelve aún más.
Hoy, mientras estaba consciente de que había tropezado, ayer, antier, hace dos años, hoy mismo, necesitaba pelear la batalla, si era necesario de rodillas, pero esta vez no dejaría que me apuñalara, que en rodillas me degollara mi peor enemigo. Seguiría aún vivo, sí, sigo vivo.
Siempre había estado consciente de algo: Dios no se tragaba mis cuentos, yo no me tragaba a mí mismo, o talvez a mi luz interna se le atoraba el pecado de mis vendas.
Y hoy nuevamente, mientras parecía que corría pero en realidad caminaba, mientras la conciencia me perseguía como fiel amiga, mientras me impulsaba talvez a sacar los destellos que dentro de mi había pero que lucían hoy apagados, decidí leer una frase sabia, un presagio, el destino, algo que no sabía, pero que el mismo destino me llegó a ser acreedor de. Con nervios por mi culpa, con mi emoción de infante, fui con el hombre inmóvil de la vestimenta negra, aquél que se movía si le echabas una moneda.
Metí en una lata las dos monedas que mi madre me había dado, si ella contribuyo pienso que talvez fue el hado. El hombre de la vestimenta negra sacudió la caja, la abrió y estaban millones de esperanzas declaradas por el Universo para el Universo, por la energía que me había conducido hacía ello.
Pensé que ese acto quebrantaba mi fe, y me dejaría ver lo que algún día podría ser, pero no me dejaría disfrutar el camino que tenía para llegar hacía él.
Cuando me decidí a tomar uno de los miles de pequeños pergaminos que había en la caja y lucían como abismos de esperanzas, o desesperanzas, de tentaciones y perdones, el hombre que ahora era móvil retiraba de mí la caja, yo trataba de tomar un pergamino y él lo alejaba.
Cuando al final metí mis manos en esos futuros ajenos me percaté de que mi futuro estaba rodeado de ellos, saqué uno y fue entonces cuando me di cuenta de que el hado había concluido mi destino.
Temeroso, desenrollé aquél pergamino, temeroso aún más de leerlo, concluí ha hacerlo en voz alta:

Confía en la persona amada porque
siempre estará contigo, no abuses
y recuerda que todo llegará a un límite.

De inmediato abracé a mi madre – pensando que a ella era a quien se refería esa señal actual- También pensé en la única persona ajena a mi familia que fui capaz de amar, pero sin embargo me di cuenta de que no era para ella, ya que ese sentimiento que yo decía poseer se había destruido ya. Últimamente había sido muy grosero con mi madre, así que decidí mejorarlo, mejorarme y cambiar en todos los aspectos.
Pero no fue hasta que el cielo pasó de nublado a oscuro, cuando sentí un pesar en mí, un malestar del hado que representaba en hechos reales, que eso que yo creía del papel no era lo marcado.
Camine frustrado, con el cuerpo pesado, y volví a leer el papel, era el destino, era el hado, tenía que volver  a reflexionarlo, me sentía incompleto, talvez mi luz sabía el verdadero significado del pergamino que yo había disfrazado.
Lo leí de nuevo, tres veces, susurrando, pensando, analizando, culpando. Culpando a las vendas que me habían arruinado.

Confía en la persona amada porque
siempre estará contigo, no abuses
y recuerda que todo llegará a un límite.

Desglosando, otra vez temeroso, otra vez analizando lo que podía ser hermoso, me di cuenta de que la persona amada era Dios, de que a pesar de mis falsos inventos, de que a pesar de que no se tragaba mis cuentos, veía brillar la luz de mis arrepentimientos.
Ayer y en la mañana había abusado de su amor, de su confianza, de su orden, del brillo más resplandeciente que el mío, del que jamás me había abandonado. Me asusté cuando leí la tercera línea, (‘’ y recuerda que todo llegará a un límite. ’’) todo lo había estado arruinando, y si seguía por ese camino talvez después caminaría abandonado. Pero regresé al comienzo de la segunda línea ‘’siempre’’, me di cuenta entonces de que a pesar de que mí brillo fuera incapaz de alumbrar mi cuerpo ya oscuro, el brillo imponente de él siempre por mí se iba a compadecer.
Si así fuera, no tendría por qué temer, entonces, decidí releer.

Confía en la persona amada porque
siempre estará contigo, no abuses
y recuerda que todo llegará a un límite.

no abuses
y recuerda que todo llegará a un límite.

no abuses
y recuerda que todo llegará a un límite.

no abuses
y recuerda que todo llegará a un límite.

Repetí cuatro veces, hasta que al fin comprendí, yo sería bueno, sería menos indigno de él y así la negrura de mi alma por fin iba a desaparecer, yo tenía la respuesta si quería que mi luz volviera a resplandecer, yo tenía la innata pureza para deshacer las vendas, yo tenía en él la capacidad para inocentemente reír otra vez.

miércoles, 20 de julio de 2011

La Huída

Mira tus sombras
Observa lo que de ellas has hecho
Ya no te escondas
Pues nadie piensa cavar tu lecho
Corres y asustas
Pero más te disgustas
Al saber que no le gustas
Brincas y Lloras
Se te hacen largas las horas
Corres y Ríes
Devoras como los reptiles
Brincas y vives
Juegas como los pibes
Caes y te levantas
Están dispuestos a cubrirse con tus mantas
Cubres y Descubres
Que nunca hubieron llamas dentro de sus lumbres
Plañes y temes
Que dentro de unos instantes te quemes

Murad Tapia

(Todos los Derechos Reservados) ®

viernes, 15 de julio de 2011

Luz, Oscuridad, no materia

Y así como la vida,
La muerte es un secreto,
Que se esconde en el universo,
En nuestro universo
Y que jamás es descubierto,
Aún ni cuando hemos muerto.
El Mundo de los vivos espera a los muertos
Contar el misterio.
La dimensión de los muertos espera a los vivos
Resolverlo con su criterio.
Ambos comienzan una batalla perdida,
Pero ambos suponen la victoria.
En vida o muerte,
Saben, algún día probarán la gloria.
La guerra es oscura,
Pero la ignorancia siempre es pura.
Sólo el cosmos tiene la respuesta
Para el cosmos.
Sólo el cosmos tiene la respuesta
Para el polvo de estrellas que somos.
Pero lo cierto es que no habría luz
Sin oscuridad.
No habría polvo de estrellas capaz de brillar,
Sin rodearse del opacamiento de la maldad
No habría bondad,
Sin una guerra nevando de incomodidad.
La esperanza es el camino engañoso
Que seguimos en vida, pero nos persigue,
Nos induce a iniciar una huída.
Y cuando la vida se acaba,
Talvez encontremos la puerta de salida.
Para iniciar de nueva cuenta,
En un lugar donde ya se distinga la escala de grises,
Donde ya no nos persigan,
Donde la luz que hace visible a los oscuros
Seamos nosotros.
O donde la oscuridad que opaca a los blancos,
Se nuestra alma invisible.

lunes, 27 de junio de 2011

My road

I'm sure your tears can not wet me,
I know you'll never be with me,
And despite I used to love you,
I won't be there anymore,
Everything's running in my favor,
And I'll take advantage of it,
Is my time, is my choice,
I decide when to run,
I decide how to walk,
Cause it's my sublime turn,
And it may seem I'm alone,
Bleak in the road,
But no, I'm not,
I've a shelter named God,
To your tears I'm mackintosh
So I prefer to enjoy the rainfall.

jueves, 23 de junio de 2011

Luz cerrada, Alma apagada

Nuevamente, pensando, en ti, pensando,
Sabiendo, nada será como antes.
Ya no hay nada, no intentes, ya no trates,
Con un color negro ando dibujando,
Cubriendo la luz del papel blando,
Espero que a tu ausencia no faltes,
Cuerpos juntos con almas distantes,
Silenciosos suspiros atacando,
Poco a poco la fe van arrancando,
Al saber que todavía nos seguimos amando,
Y flotamos por caminos errantes.
Tus recuerdos aún son delirantes,
Voy sufriendo agonías constantes,
En la oscuridad me estoy asfixiando.
                                                                                                                                                                                                                            
-Murad Tapia

(Todos los derechos reservados) ®

lunes, 20 de junio de 2011

Unreleased Shadow

Are you hinting you still fight?
We both know this quarrel was lost since the start
Then you used to tell me it was better to be apart
And are you hinting our love is right?
Please let me rest in peace, I am already dead
My bones are no longer lying in your bed,
You transformed light into night;
I can’t escape of that tenebrism oeuvre of art.

viernes, 3 de junio de 2011

También era mi amigo

Era también mi amigo,
El que espera un consejo para desempedrar el camino,
Temiéndole al fracaso,
Temiendo al rechazo,
Trato de aconsejarlo,
Pero a su pesar no logro cambiarlo,
Está triste.
No sabe que hacer.
El amor lo iba a vencer,
Pero la desilusión también.
Me cuenta ahogándose cuanto extraña,
Todo lo que con su amor pasó,
Cuanto extraña querer,
Cuanto extraña flotar.
Cuanto extraña sentir,
Lo que se ha perdido ya.
No sé como calmarlo,
Me es imposible el consolarlo.
Su alma está inundada en llanto,
Él lo extraña tanto…
Extraña sentir que nada tenía fin.
Extraña sentirse sólo así.
Le es imposible el creer,
Que algún día congeló el tiempo,
Y que ahora más rápido que él,
Corre el viento.
Está escéptico,
No puede creer que lo haya vivido.
Veo en su rostro
Hubiera preferido que esto le pasara cuan dormido.
Ya no siente,
No siente nada,
Ni por el que fue victima de una mala jugada,
No se controla, ni por su ser se apiada,
Hablándome de la distancia que lo separa
Me imagino lo triste que le depara.
Me contagia,
Me conmueve su nostalgia.
Lloro junto a él,
Le digo que siga adelante,
No tiene porque correr.
Me invade aún más,
En ves de adelante me doy cuenta, estamos atrás
Estamos solos extrañando cosas,
Cosas que ambos soñamos,
Estamos solos retando al pasado,
Mis ojos derramando lo habían notado,
Lo único que quedaba era un recuerdo,
Un recuerdo en el espejo reflejado.
                                                                                                                                                                                                                            
-Murad Tapia

(Todos los derechos reservados) ®